Posicion Pilates

Posicion Pilates

En el trabajo de suelo encontrarás referencias a la posición Pilates, que es simplemente la manera de estar de pie en el método Pilates. Si nos colgamos de una barra, los pies se nos girarían ligeramente hacia fuera. Es una rotación natural de las piernas desde las cadera que es la base de la posición Pilates.
La manera más fácil de encontrar la posición Pilates es siguiendo los pasos que se detallan a continuación:
1.- Comienza con los talones juntos y los dedos d e los pies separados de 3 a 5 centímetros. Imagina que colocas media porción de pizza entre los pies para encontrar la distancia apropiada. Las rodillas deben estar alineadas con los dedos de los pies.
 
2.-Junta las piernas bien la una a la otra, como si entre ellas hubiera una cremallera, hasta la pelvis. Debes intentar que pase la menor cantidad de luz posible entre ellas.
 
3.- Recoge la glúteos y empuja los abdominales hacia dentro y hacia arriba firmemente.
 
4.-Mantén los brazos a los lados del cuerpo tirando ligeramente de los dedos hacia el suelo; esto ayuda a mantener los hombros en la posición correcta.
 
5.-Dirige la coronilla hacia el techo para que la columna esté lo más estirada posible
 
6.-Finalmente, siente tu peso corporal y distribúyalo equilibradamente entre los dos pies. Una vez el peso está bien distribuido, puedes inclinarte muy ligeramente hacia delante para que no recaiga todo el peso sobre los talones, sino que se reparta sobre toda la planta del pie. Esta ligera inclinación no es necesaria; puedes quedarte con la posición a la que llegaste tras distribuir el peso en ambos pies, pero debes asegurarte de que la mayor parte del peso de tu cuerpo no recae sólo en los talones. Esto es importante para poder mantener el equilibrio. Debes sentir tu cuerpo fuerte y firme, como un guerrero romano de pie frente al trono del César. Pero también debes conseguir mantener esta posición de forma relajada (vamos en tu vida normal).
 
 

Como recuperé mi suelo pélvico

Como recuperé mi suelo pélvico

Cuando el suelo pélvico apareció en mi vida, no hacía ni diez horas que había experimentado la mayor y más grande alegría en mi vida: el nacimiento de mi hija. Ella llegó…y mi suelo pélvico se desvaneció.  Cuando digo que se desvaneció, me refiero a que el tono muscular de esa zona desapareció. Debido al esfuerzo del parto y con todas las consecuencias que eso conlleva.

Ya había oído hablar del suelo pélvico. En el centro de Salud durante la preparación al parto por parte de la matrona. No profundizamos mucho en la musculatura. Sólo en los famosos ejercicios de Kegel cómo prevención a posibles problemas y debilitamiento de esa zona durante el parto.  Recomendación: hacerlos todos los días, unos minutos al día. Resultado: Insuficiente.

Aproximadamente un 30% de mujeres sufren de un debilitamiento del suelo pélvico tras el parto. Nadie habla de ello en el famoso libro “protocolo” que nos regala la Seguridad Social sobre el preparto, parto y postparto, no hablan sobre ese 30 % de mujeres olvidadas que sufren las secuelas tanto físicas como sociales y psicológicas derivadas de un debilitamiento de la zona pélvica. No se habla de cómo prevenirlo, ni de cómo hacerle frente y de cuándo iniciar el proceso de recuperación.

Tras el parto, y una vez manifestado el problema una y mil veces  tanto a la matrona, como al ginecólogo, la solución que me plantearon fue, tiempo y pastillas para la incontinencia. Me negué a formar parte de ese 30% de mujeres resignadas. Así que tras la cuarentena acudí de nuevo a revisión, con el mismo problema, sin mejoría alguna. Muy disciplinadamente haciendo lo que me habían dicho y con las mismas pastillas. En ningún momento se me derivó a un fisioterapeuta, en ningún momento se me recomendó ningún tipo de ejercicio rehabilitador. A mis 34 años me fui de la consulta con el mismo problema  y la única solución que dejar pasar el tiempo, según ellos, debía darme el plazo de un año.

Ante semejante respuesta, le pregunté si estaba en condiciones de empezar a practicar ejercicio como Pilates. Su respuesta fue que adelante, no más que sorprendido al plantearle yo mis propias soluciones. ¡Pues adelante!

Tengo la gran suerte de trabajar en un gimnasio, Muscle Center. Grandes profesionales que no sólo entrenan a las personas, sino que velan por su bienestar y su mejora. Gracias a ello y la recomendación y ánimo de todos mis compañeros me puse en manos de David Belio, para mí, uno de los mejores profesionales en Pilates con los que cuenta Zaragoza.

Por supuesto, antes de comenzar las sesiones de Pilates, debía tener en cuenta que el útero hubiera vuelto a su tamaño normal, la musculatura abdominal no estuviera abierta (zona alba), y que el comienzo a la actividad física debía ser individual y personalizada dada mi problemática en el suelo pélvico.

Lo primero que me dijo David, fue que, el Método Pilates ayudaría a recuperar su tonicidad antes de lo normal.

Así que primer objetivo que me planteó, no fue físico, sino de autoconsciencia, ser consciente de dónde se encuentran tus músculos abdominales (ya que esta sensación se pierde durante el embarazo), sentir el suelo pélvico cómo un músculo independiente.

El 2ª objetivo sería, trabajar el tono y fuerza de la zona pélvica, esto nos llevaría a un 3ª objetivo, el trabajo global del todo el cuerpo y finalmente el poder acceder en condiciones a clases en grupo de Pilates, para seguir tonificando y ejercitando la musculatura en general.

Las primeras sesiones fueron durísimas. A través de diferentes ejercicios apoyados en la MVe Chair, una silla especial de Pilates. Pude ir sintiendo cada vez más dónde estaba la zona pélvica. Cómo contraerla y cómo trabajarla. Durísimas porque no era realmente consciente de la fuerza en abdomen, piernas y brazos. La había perdido, y muchos de los ejercicios no podía finalizarlos sin la ayuda del entrenador.

Puedo decir que a las dos semanas, mejoró mi control sobre la vejiga. Al mes y medio la sensación de descuelgue constante de mi vejiga rozando con la musculatura pélvica dejé de sentirla. Cada vez me costaba menos finalizar el ejercicio sin ayuda. Focalizando toda la fuerza en el suelo pélvico, puesto que si no lo hacía, el ejercicio no se podía completar.

De forma casi natural, iba notando que mis brazos, piernas y abdominales iban recuperando fuerza. Mi espalda recuperaba la posición perdida durante el embarazo, y aunque suene extraño, recupere el equilibrio.

En el plazo de 4 meses, y no de un año, tenía pleno control sobre mi vejiga. Incluso, podía correr sin consecuencias inesperadas, por supuesto, de forma moderada.

La experiencia me ha demostrado que muchas veces la ignorancia e indiferencia de ciertos profesionales no nos deben condicionar en el inicio de nuestra recuperación. Como mujeres, podemos disfrutar de uno de los mejores momentos de nuestras vidas, ser madres. Hemos de ser conscientes de que es un esfuerzo físico enorme, y como tal, requiere de una buena preparación.

Son 9 meses de cambio hormonal, cambia nuestro punto de gravedad, nuestra espalda se debilita, el  tono muscular del suelo pélvico se aminora debido a la presión, y como colofón, si tenemos la mala suerte de un parto complejo, como es mi caso, las consecuencias posteriores son todavía mayores.

Quizá hace 50 años, las mujeres vivían resignadas a sufrir de por vida el debilitamiento del suelo pélvico tras los partos, pero ahora, es inaceptable. Una zona pélvica dañada, nos impide llevar una vida normal. Nos impide disfrutar del deporte, del sexo y de las relaciones sociales. Lo triste es nos sigan recetando tiempo y no  nos deriven a un fisioterapeuta especializado, como hacen en muchos países europeos, dónde hay unidades especializadas en suelo pélvico.

Mi recomendación, basada en mi propia experiencia, es que debemos hacer un buen entrenamiento, personalizado a ser posible, que nos prepare para el “día del parto”, y posteriormente, no dejar pasar el tiempo, iniciar cuanto antes una buena recuperación, con un buen entrenamiento en  Pilates, que se dedique exclusivamente a ayudarnos a recuperarnos como mujeres, a volver poco a poco a recuperar nuestras vidas.

He de decir para terminar, que a día de hoy,  7 meses después del parto, el Pilates me ha ayudado a recuperarme un 90%, mi obligación ahora, es seguir respetando mi cuerpo practicando esta disciplina.

Recuperar suelo pelvico
BEATRIZ SANZ

Pilates clásico frente a otros sistemas de pilates

Pilates clásico frente a otros sistemas de pilates

En el pilates clásico se enseña el auténtico Pilates, o con pequeños cambios que reflejan los avances en la comprensión científica del cuerpo humano mientras que en otros enseñan Pilates como método que refleja la filosofía que la escuela o el profesor extrae de Pilates.

El Clásico utiliza un orden de ejercicios secuencial y sistemático. La consistencia es la clave. Mientras en otros pueden cambiar el orden de los ejercicios de una sesión a otra, de un profesor a otro o de una escuela a otra.

En el Clásico los ejercicios se unen por transiciones que fluyen sin fisuras. La transición se considera parte del ejercicio. Mientras en otras técnicas los ejercicios se enseñan por separado y apenas existen transiciones.

El Clásico se centra en la fluidez, por eso desarrolla la resistencia. Utiliza los principios de Pilates de concentración y precisión. Mientras que en otros no se centran en la fluidez, así que pierden los beneficios de este gran método y los principios no se aplican de forma efectiva, con lo cual, no se mejora la resistencia.

En el clásico se enseña como sistema de movimiento enlazado con un objetivo de forma inteligente. Mientras en otros se enseñan ejercicios independientes y sin relacionar. Muchas veces los ejercicios se centran en partes concretas del cuerpo para fortalecerlas.

Se enseña cada ejercicio con un ritmo único y dinámico. Mientras otros sistemas suelen fragmentar los ejercicios y se hacen despacio. Así pierden el objetivo final.

El sistema Clásico puede enseñarse a todo el mundo, desde personas discapacitadas hasta atletas privilegiados. Mientras otros tal vez no sean lo bastante exigentes para niveles avanzados.

En el sistema Clásico las sesiones tienen una introducción, un desarrollo y un desenlace progresivos. El ejercicio empieza en posición supina y termina en vertical, con ejercicios más largos de pie al final de la sesión. Mientras que en otros se deja al libre albedrío del profesor la sesión.
En el Clásico el alumno se centra en el movimiento, aprende la serie y las transiciones. Se requiere una mente tranquila y concentrada. Mientras que en otros se pone música, paran entre ejercicios, apagan las luces así que los alumnos pierden concentración.

En el Clásico se enseña que la columna neutra es el resultado de la aplicación adecuada de los ejercicios en una sesión, no el objetivo. La columna neutra se refiere a las curvas naturales de la espina dorsal, vertical contra la gravedad. Estas curvas disminuyen de forma natural al tumbarse. No es necesario recrearlas salvo por motivos muy terapéuticos. Mientras otros sistemas enseñan que la columna neutra es el objetivo de los ejercicios de una sesión, con lo cual inhiben los movimientos naturales y crean tensión involuntaria en el cuerpo.

En el sistema Clásico se enseña la alineación pélvica óptima o “pelvis neutra”, que es la posición desde la que se trabaja y a la que se recurre cuando es necesario. Entiende que las estructuras óseas varían de una persona a otra, y, por tanto, no existe la “postura” ideal. Mientras otros enseñan que la pelvis neutra es una posición óptima y adaptan los ejercicios a esta posición.

Pilates Clasico

Pilates Jaca Estudio

Pilates Jaca Estudio

Tengo el gustazo de informaros la apertura de Pilates Jaca en PILATES STUDIO vuestro lugar de entrenamiento del Método Pilates en Jaca con mi gran amiga Cristina.

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Cristina desde sus comienzos como bailarina profesional hasta hoy,  ha ido acumulando conocimientos sobre el movimiento del cuerpo humano. Tiene una amplia trayectoria dentro del  trabajo y de la comprensión del Método de más de diez años. Está certificada internacionalmente por PEAK PILATES  y por PMA.

Por fin la tengo cerca y los tod@s los jaqueses podréis disfrutar de su studio.

Gracias Cristina por este día de entrenamiento en tu studio.

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