El método pilates y la fibriomialgia

El método pilates y la fibriomialgia

En los últimos años se ha venido produciendo un considerable aumento del cuadro clínico conocido como fibromialgia. Sin embargo, el conocimiento de las causas que lo originan y por tanto la terapéutica a emplear para un resultado exitoso no han ido parejas a este aumento de la incidencia.
 
Desde la perspectiva de las técnicas y terapias corporales, el método Pilates reúne elementos que ayudan a estos pacientes en su búsqueda del bienestar físico y emocional. Como en todos los casos en los que la enfermedad es multifactorial, para un resultado satisfactorio debemos utilizar un protocolo  que incluya suficientes herramientas terapéuticas para avanzar hacia la curación. Entre ellas el método Pilates es un sistema de ejercicios, o mejor “un concepto de ejercicios”, que se realizan de una forma muy consciente, con un gran control de cómo movemos, cómo el movimiento fluye, cómo mantenemos la estabilización de los segmentos proximales y el alineamiento postural, con una utilización eficaz de la respiración y sus momentos espiratorio e inspiratorio, buscando la eficacia neuromotora reclutando las fibras musculares mínimas pero suficientes para la realización del gesto, activando puntos clave como la zona baja abdominal… en definitiva, constituyendo lo que algunos llamamos “un yoga occidental”.
 
Desde esa perspectiva los ejercicios del método Pilates adaptados a los pacientes con fibromialgia hacen hincapié en los aspectos que más pueden facilitar una dinamización interior y una mejor condición miofascial en las zonas donde se suele focalizar el dolor. Para ello utilizamos ejercicios realizados en las máquinas diseñadas por Joseph Pilates y mejoradas en los últimos años.
 
Para los que no conocen el método Pilates explicaremos el fundamento de este trabajo terapéutico en la fibromialgia.  Para el abordaje terapéutico de esta dolencia haremos referencia a: el alargamiento axial de la columna, la respiración controlada y fluida, la organización de los segmentos cabeza-cuello- cintura escapular y los de pelvis-columna, y el correcto alineamiento articular para un movimiento eficiente y para la integración funcional de todos estos movimientos.
 
Existen varios tipos de respiración, pero fundamentalmente es el diafragma el encargado de ella.  El uso del diafragma incrementa el espacio vertical del tórax, forzando la inhalación debida al cambio de presión interna. Esto está asociado a la estabilidad del tronco. Richardson ha descubierto una relación entre espaldas sanas, movimiento eficiente y respiración diafragmática. “El enlace existente entre los músculos profundos del tronco, el diafragma y los patrones de la respiración presenta otra área de cuestiones inexplicadas en la función de los músculos y en las alternativas de reeducación.” (Hodges P, Gandevia S, Richardson C: American Physiological Society 83:753-760).
 
La especial disposición de este músculo proporciona un enlace que transmite fuerzas de forma eficiente a través de todo el cuerpo. El par de fuerzas de sinergia existente entre el piso de la pelvis, la región abdominal y la torácica, posibilita una conexión que es un componente esencial de la ordenación en secuencias de los movimientos Pilates. Como decimos, se cree que existe una relación entre la organización de la pelvis, el abdominal transverso, el músculo torácico transverso, el diafragma y otros músculos respiratorios menores, en lo referente al mantenimiento de una postura saludable y la prevención de dolor mecánico de la parte inferior de la espalda.
 
La presencia de la cadena simpática y otras estructuras del sistema nervioso autónomo en las proximidades de la inserción vertebral del diafragma proporciona cambios fisiológicos que están siendo científicamente probados y que tienen una especial evidencia en patologías como la fibromialgia.
 La respiración también facilita la articulación de la columna vertebral. En concreto, la inspiración facilita en general la articulación de la columna vertebral hacia la extensión mientras que la espiración facilita la articulación de la columna vertebral hacia la flexión. El correcto uso de este mecanismo en los diferentes ejercicios Pilates proporciona una seguridad previniendo lesiones.
La respiración también facilita el deslizamiento escapular.
 
El alargamiento axial hace referencia a la realización de los ejercicios Pilates procurando un alargamiento de la distancia entre las vértebras, esto es, alargándose uno mismo sobre un eje vertical.
Según la medicina energética, el alargamiento axial abre la senda de la energía de Kundalini, que es considerada la que enhebra al hombre y al espíritu. La energía fluye desde la raíz (entre el recto y los genitales) hacia arriba saliendo por la corona de la cabeza. En ruta, la energía anima y atraviesa todas los chakras, (centros energéticos). El alargamiento axial permite que la energía de Kundalini fluya.
La actividad muscular de la pelvis necesaria para crear al alargamiento axial  estimula el Hara, la fuente de la energía vital. La estimulación del Hara mantiene el bienestar en todos los niveles y ayuda a evitar la depleción prematura reflejada en síntomas como la incontinencia y el prolapso de los órganos de la pelvis.
 
Otro elemento esencial en el método Pilates es la “organización” de la tensión eficaz en los hombros. La tensión innecesaria en los hombros y la columna dorsal puede ocasionar una activación motora defectuosa, trastornando la organización de los hombros y la organización torácica normales. Esto puede poner en riesgo estructura tales como el manguito rotatorio muscular, las vértebras torácicas, las articulaciones vertebrales costales y los músculos intercostales. Por otra parte, una buena organización relaja las zonas cervical y torácica para una eficaz transferencia de fuerzas a través del esqueleto.
 
Para incrementar la eficacia del gasto de energía mientras se realizan los ejercicios de Pilates hay que reclutar suficiente número de músculos en el momento adecuado, produciendo un movimiento sin problemas con un gasto mínimo de energía. “Tanto como sea necesario; tan poco como sea posible.”
 
Finalmente, el alineamiento preciso de las extremidades superior e  inferior es esencial para la eficaz transferencia de fuerzas entre el moviente y el entorno.
 
Para un paciente con fibromialgia, enseñarle a integrar la cabeza en el tronco puede incrementar la estabilidad del cuello en los movimientos de gran amplitud, así como en las posiciones estáticas (ambos mecanismos implicados en la aparición de problemas). Además, la integración del tronco con las extremidades permite la máxima producción de fuerza en la extremidad. Esto resulta especialmente importante en las actividades cotidianas a realizar por el enfermo. El poder de la combinación de estabilidad del núcleo, articulación de la columna e integración de la extremidad superior e inferior proporciona el entrono óptimo para el dominio del entorno cotidiano.
 
Con el método Pilates hemos ampliado las posibilidades de estos pacientes para obtener un beneficio mientras les llega el aprendizaje interior que les llevará a la curación. Los ejercicios, realizados inicialmente en máquinas y luego en el suelo, junto a la conciencia corporal del “estar” hacen el resto.
 
Dr. Juan Bosco Calvo. www.corporapilates.com
David Belío, Pilates en Zaragoza.

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